Los asistentes virtuales ganan espacio entre las personas mayores y ofrecen nuevas herramientas para cuidar la salud, facilitar actividades diarias y reducir la brecha digital.
La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una herramienta asociada exclusivamente a las generaciones más jóvenes. Cada vez más adultos mayores incorporan asistentes virtuales y aplicaciones basadas en esta tecnología para resolver actividades cotidianas, acceder a información y mantener su independencia.
El fenómeno, que avanza en distintos países y también comienza a consolidarse en Argentina, modifica la relación de las personas mayores con los dispositivos digitales. El celular aparece como una de las principales puertas de entrada a estas herramientas, debido a su facilidad de uso y a la posibilidad de interactuar mediante comandos de voz.
Según datos citados por el columnista de Infobae Emmanuel Ferrario, el 80% de los adultos mayores conoce la inteligencia artificial y una parte de ellos ya utiliza estas herramientas. Entre sus principales usos aparecen las consultas vinculadas con la salud, la asistencia cotidiana, las recetas y los consejos relacionados con hábitos saludables.
Salud y autonomía, entre los principales beneficios
Uno de los campos donde la inteligencia artificial puede tener mayor impacto es el cuidado de la salud. Existen asistentes capaces de recordar la toma de medicamentos, una función que puede ayudar a evitar olvidos y confusiones en tratamientos que requieren constancia.
Ferrario señaló que un estudio realizado en Estados Unidos detectó que este tipo de asistencia podría mejorar la efectividad de determinados tratamientos hasta en un 20%. Sin embargo, estas herramientas funcionan como complemento y no reemplazan la consulta con profesionales de la salud.
La IA también comenzó a utilizarse para analizar determinados indicadores relacionados con el deterioro cognitivo. Algunas aplicaciones estudian aspectos de la voz y la repetición de palabras para detectar posibles señales compatibles con enfermedades como el Alzheimer.
Más allá de estos desarrollos, los asistentes virtuales pueden convertirse en una herramienta cotidiana para quienes tienen dificultades de movilidad o discapacidad visual. La posibilidad de realizar consultas mediante la voz, obtener información o completar determinadas tareas sin depender de otras personas puede contribuir a conservar la autonomía.
El celular como puerta de entrada a la tecnología
En Argentina, el acceso al teléfono celular es mucho más extendido entre los adultos mayores que el uso de computadoras. Según los datos mencionados por Ferrario, el 90% utiliza celulares, mientras que apenas el 20% emplea computadoras.
Esta diferencia ayuda a explicar por qué los asistentes conversacionales pueden tener un papel importante en la reducción de la brecha digital. En lugar de depender de teclados, buscadores o diferentes menús, una persona puede formular una pregunta mediante la voz y recibir una respuesta de manera inmediata.
La tendencia también se observa en otros países. En China, Reino Unido y Estados Unidos, los adultos mayores pueden pasar entre cuatro y cinco horas diarias utilizando el celular, una muestra del lugar cada vez más importante que ocupan los dispositivos digitales en la vida cotidiana de este grupo etario.
IA como herramienta frente a la soledad
Otro de los usos que comienza a ganar relevancia está relacionado con el acompañamiento y la interacción social. Para personas que viven solas, tienen dificultades para trasladarse o enfrentan problemas de movilidad, los asistentes conversacionales pueden ofrecer una vía adicional de comunicación.
La tecnología no reemplaza los vínculos humanos, pero puede funcionar como una herramienta complementaria para acceder a información, organizar actividades o simplemente mantener una interacción.
En este sentido, el desafío consiste en aprovechar las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial sin perder de vista la importancia de las redes familiares, sociales y comunitarias.
Los riesgos detrás de la expansión de la inteligencia artificial
El crecimiento de estas herramientas también trae aparejados riesgos. Entre los principales aparecen las estafas virtuales, la desinformación, el sedentarismo y los problemas vinculados con el sueño y el uso excesivo de dispositivos.
Los fraudes digitales representan una preocupación particular porque pueden generar consecuencias económicas importantes, especialmente entre personas que dependen de ingresos fijos o jubilaciones.
Por eso, la incorporación de inteligencia artificial requiere también capacitación y acompañamiento. Conocer cómo identificar información falsa, proteger datos personales y reconocer posibles intentos de estafa se vuelve tan importante como aprender a utilizar las nuevas herramientas.
El desafío de construir ciudades más accesibles
El avance de la tecnología también plantea interrogantes sobre cómo deben adaptarse las ciudades a una población que envejece.
Ferrario señaló que el 22% de la población de la Ciudad de Buenos Aires corresponde a adultos mayores, mientras que la proporción también aumenta en otras grandes ciudades del país.
Para que la digitalización no genere nuevas formas de exclusión, especialistas plantean la necesidad de mantener alternativas presenciales para determinados trámites y servicios. También aparecen como prioridades la accesibilidad en el transporte, el diseño de los espacios públicos y la adaptación de los servicios para personas con discapacidad.
La inteligencia artificial puede convertirse así en una aliada para la autonomía de los adultos mayores, pero su incorporación requiere acompañamiento humano, educación digital y condiciones de seguridad. El desafío no consiste solamente en sumar tecnología, sino en lograr que esas herramientas sean realmente accesibles para quienes más pueden beneficiarse de ellas.

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