Mediante el decreto 829 publicado en el Boletín Oficial, la administración nacional aplazó la actualización de los gravámenes sobre la nafta y el gasoil hasta el 1 de octubre.
En una medida orientada a moderar el impacto en los surtidores, el Ejecutivo difirió de manera total la suba impositiva prevista para este mes con el objetivo de preservar el sendero fiscal y contener el IPC.
A través del decreto 829, firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli y el ministro de Economía Luis Caputo, el Gobierno oficializó la postergación por un mes de todas las actualizaciones pendientes del impuesto a los combustibles. La medida frena el incremento que debía regir desde este martes correspondiente al último trimestre, acumulando así diferimientos previos de los últimos dos años. Desde el Ejecutivo señalaron que la decisión busca «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible».
Con este freno impositivo, se busca evitar presiones adicionales sobre los valores al público, en un contexto donde la nafta súper se mantiene por encima de los $2000 el litro en la Ciudad de Buenos Aires. Si bien el crudo internacional experimentó vaivenes a lo largo del año —con picos superando los US$120 por el conflicto en Medio Oriente—, las petroleras locales continúan absorbiendo los desfasajes y no se esperan modificaciones abruptas en los surtidores durante las próximas semanas.
De este modo, la administración central opta nuevamente por priorizar la contención de precios en la plaza local, dejando en suspenso la actualización de los tributos específicos hasta el mes entrante.

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