6 octubre, 2026

El Platense

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Crisis autopartista: confirmaron el cierre de dos empresas y hay fuerte preocupación en el sector

La decisión de reemplazar la pick up fabricada en General Pacheco por un modelo con piezas importadas de China golpea de lleno a los proveedores locales. Kromberg & Schubert e Irauto abandonan el país, mientras que Pelzer System atraviesa una agonía terminal y hay más firmas en riesgo.

Una profunda crisis azota a la cadena de valor de la industria autopartista nacional como correlato directo de la decisión de la terminal alemana Volkswagen de reemplazar la emblemática pick up Amarok por un nuevo utilitario cuyas piezas procederán, en su gran mayoría, de China.

Si bien la automotriz comunicó formalmente el cambio estratégico en abril del año pasado, los devastadores coletazos económicos comienzan a materializarse con fuerza a pocos meses de que cese la fabricación local de la actual «chata». Fuentes gremiales y empresarias del Parque Industrial de Pilar y zonas aledañas confirmaron que al menos dos importantes firmas ya decidieron bajar sus persianas definitivamente y abandonar el país, afectando a cientos de puestos de trabajo directos.

El caso más resonante es el de la multinacional alemana Kromberg & Schubert, especializada en sistemas eléctricos y mazos de cableado. Instalada en el país en septiembre de 2009 exclusivamente para proveer a la Amarok que debutó en Pacheco al año siguiente, la firma notificó su retiro definitivo para fin de año, dejando a más de 200 operarios en vilo. En idéntica situación se encuentra Irauto, la filial argentina del grupo español Antolin radicada en Benavídez, dedicada a la fabricación de techos interiores y revestimientos. Con una dotación estimada en 80 trabajadores, la compañía dejará el país, aunque circulan versiones sobre un posible traspaso de sus líneas de producción a manos de otra autopartista local, Trefelt.

Por su parte, Pelzer System —perteneciente al Adler Pelzer Group y radicada en Pilar en 2009 para proveer insonorizantes y alfombras— transita una agonía terminal tras no haber sido seleccionada para abastecer a la nueva generación de la camioneta ni al SUV Taos, cuya producción ya fue discontinuada. Con un plantel reducido a apenas 13 operarios luego de múltiples conflictos gremiales, retiros voluntarios y paradas de planta, la firma intenta subsistir mediante contratos menores con Stellantis, aunque su retirada del mercado local parece inminente. El impacto se extiende de forma silenciosa a cerca de una decena de pymes y grandes proveedores que dependían de manera casi exclusiva del proyecto industrial de la terminal alemana.

La reconversión tecnológica y comercial de las terminales automotrices enciende luces de alerta sobre la sustentabilidad del entramado de proveedores locales en el mediano plazo.