Al cumplirse 13 años del fatídico 2 de abril, la actualización de los estudios hidráulicos provinciales reabre el debate sobre la vulnerabilidad de la capital bonaerense frente a fenómenos climáticos extremos.
La memoria colectiva de los platenses se reactiva cada vez que el cielo amenaza con tormenta. A más de una década de la inundación de 2013, que se cobró 89 vidas, el nuevo relevamiento del arroyo El Gato confirma que el peligro no ha desaparecido por completo del mapa regional.
Los registros de aquella noche fatídica marcaron un antes y un después, con más de 300 milímetros de agua cayendo en un lapso de tiempo mínimo. Hoy, las autoridades bonaerenses han puesto el foco en la cuenca del arroyo El Gato, actualizando los perímetros de inundabilidad. Si bien se han realizado intervenciones, la urbanización desordenada y los límites del sistema de drenaje actual siguen siendo factores críticos para barrios como Tolosa y Villa Elvira. La infraestructura intenta correr por detrás de un clima que se vuelve cada vez más impredecible.
Con la actualización de estos datos, la ciudad busca no solo recordar a las víctimas, sino ajustar los protocolos de emergencia ante una realidad climática que sigue presente.

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