El Presidente calificó la homilía de Jorge García Cuerva como “una opinión absolutamente válida” y constructiva. Sin embargo, consideró una «exageración» tildar de terrorismo las críticas de los usuarios en Twitter.
Las repercusiones políticas de la celebración patria sumaron la voz más esperada. En una estrategia orientada a evitar la confrontación directa con la cúpula de la Iglesia católica, el jefe de Estado validó el tono del reclamo eclesiástico pronunciado en la Catedral Metropolitana, aunque se ocupó de trazar un límite conceptual tajante respecto al nivel de agresividad que se maneja en el ecosistema digital oficialista.
En declaraciones brindadas a Radio Mitre, el presidente Javier Milei aceptó las críticas del arzobispo Jorge García Cuerva como parte de un debate legítimo y aseguró que no se sintió ofendido por sus palabras. El mandatario rechazó tajantemente que el líder religioso actúe como un adversario político, diferenciando la relación actual de los históricos conflictos que el kirchnerismo mantuvo con Jorge Bergoglio. “Lo hace desde su posición, una opinión absolutamente válida. Además, lo hace de manera educada. No tengo nada de qué quejarme”, expresó el líder libertario.
La postura oficial busca encapsular el disenso en el plano de las ideas, eludiendo una guerra abierta con el Episcopado en un momento de alta sensibilidad social.

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