La Justicia investiga la denuncia de un comprador de 23 años que transfirió una millonaria suma en criptomonedas para adquirir 20 PlayStation 5. El acusado, con quien mantenía una relación comercial desde enero, bloqueó los contactos tras las quejas por demoras.
La proliferación de modalidades delictivas articuladas a través de entornos virtuales y transacciones con activos digitales representa uno de los desafíos más complejos para las dependencias policiales y las fiscalías penales de la provincia de Buenos Aires. Cuando los canales de comercialización informales combinan pagos en criptomonedas con promesas de entrega diferida, la falta de regulaciones formales y la volatilidad del mercado suelen ser utilizadas como pantalla para la ejecución de defraudaciones de gran escala. Para los medios abocados a la cobertura de la crónica del delito y los expedientes judiciales en la región capital, desmenuzar el modus operandi de estas maniobras resulta vital para advertir sobre los riesgos de la informalidad.
Las autoridades judiciales de la región han iniciado una investigación formal a partir de la denuncia radicada en las últimas horas en la comisaría de Ringuelet por un joven de 23 años oriundo de la localidad de Cañuelas, quien asegura haber sido víctima de una presunta estafa por un valor total de 9.204 dólares. El damnificado apuntó de forma directa contra un comerciante domiciliado en La Plata con el que mantenía un vínculo comercial desde principios de este año, tras haberse conocido en el mes de enero a través de una oferta de consolas PlayStation 5 y artículos electrónicos publicada en la red social Facebook. El conflicto de gran escala se originó el pasado 15 de mayo, fecha en la que el comprador realizó un pedido de 20 consolas de última generación, abonando un monto de 7.118 dólares en criptomonedas USDT mediante una billetera virtual, mientras que la diferencia correspondía a un saldo a favor de transacciones previas. Tras sucesivas excusas por supuestos retrasos en la entrega de la mercadería y ante la solicitud formal de la devolución del dinero realizada el 12 de junio, el sospechoso justificó los inconvenientes por una supuesta suba de precios en el mercado de tecnología para luego bloquear los contactos, borrar sus perfiles virtuales y desaparecer de los lugares habituales.
El personal de la seccional local trabaja en la recolección de las evidencias informáticas y los registros de las transferencias en la blockchain aportados por el denunciante. En las próximas horas, la Fiscalía interviniente podría ordenar el allanamiento de las locaciones platenses identificadas por la víctima para intentar dar con el paradero del comerciante prófugo.

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