Tras sufrir la quiebra de su empresa en Argentina y un violento asalto, Carlos Araujo y Mónica Petronis emigraron en 2023. En el norte de Europa instalaron un local de cocina tradicional rioplatense.
Los flujos migratorios de retorno y la relocalización de capitales familiares hacia los países de Europa Oriental exponen nuevas dinámicas de inserción comercial para los ciudadanos globales. Cuando los factores de expulsión económica y de seguridad urbana coinciden, las redes de parentesco histórico facilitan la obtención de visados de residencia y ciudadanía por lazo sanguíneo. Para los analistas sociológicos, la gastronomía étnica opera como la principal herramienta de posicionamiento de marca en mercados emergentes de alta capacidad de consumo.
La historia de Carlos Araujo (68) y Mónica Petronis (54) combina la resiliencia argentina con las raíces migratorias de la región de Berisso. Tras la parálisis y posterior quiebra de su empresa de limpieza por falta de insumos post-pandemia, sumado a un traumático robo a mano armada, el matrimonio decidió radicarse en Vilna, la capital de Lituania, en 2023. Valiéndose de la ciudadanía de Mónica y su formación profesional en el arte culinario, fundaron un restorán que se convirtió en un verdadero furor en el continente, atrayendo a comensales bálticos y turistas mediante el uso de insumos de importación directa.
El matrimonio enfoca sus esfuerzos comerciales en consolidar la logística de distribución para garantizar el abastecimiento permanente de productos e ingredientes argentinos.

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