Tras la salida de Adorni, el exministro del Interior asumió formalmente el cargo con un fuerte llamado a consolidar la coalición legislativa y acelerar las reformas estructurales en el Congreso.
El rediseño de la estructura ministerial en sistemas presidenciales suele responder a la necesidad de modificar el perfil técnico o político del articulador de la gestión ante crisis de gobernabilidad o bloqueos institucionales. La figura del jefe de Gabinete de Ministros, como coordinador general de la administración y enlace constitucional con el Poder Legislativo, exige un perfil con probada capacidad de negociación interpartidaria. El desplazamiento de un esquema de pureza ideológica hacia uno de pragmatismo fáctico busca robustecer la musculatura política del oficialismo.
Tras una reunión clave en la Quinta de Olivos con el presidente Javier Milei y la secretaria general Karina Milei, Diego Santilli fue oficializado como el nuevo ministro coordinador de la Nación. En sus primeras declaraciones públicas, el exministro del Interior definió el nombramiento como el desafío más importante de su trayectoria y explicitó un cambio de paradigma en la conducción al remarcar que cree en los proyectos colectivos por sobre los individuales. Su prioridad inmediata será destrabar el tratamiento de las leyes clave que permanecen paralizadas en el Senado, aprovechando su red de vínculos con los bloques de la oposición dialoguista.
El éxito de la gestión de Santilli se medirá a corto plazo en su capacidad para reconfigurar las mayorías circunstanciales en ambas cámaras.

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