30 junio, 2026

El Platense

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Revés parlamentario para Milei: el Senado aprobó el pliego de la jueza Michelli en una caótica sesión

A pesar del intento de veto por parte de la Casa Rosada, la Cámara Alta adelantó la discusión y convalidó la postulación con 44 votos a favor. La jornada parlamentaria incluyó el visto bueno para otros 73 candidatos judiciales y estuvo marcada por un fuerte desplante interno de la ministra Patricia Bullrich.

El desarrollo de las sesiones de la Cámara Alta destinadas a la cobertura de vacantes en la estructura de los tribunales federales suele actuar como un catalizador de las disputas de poder subterráneas que atraviesan a las coaliciones de gobierno. Cuando las directivas unificadas de la conducción central colisionan con las estrategias autónomas de terminales ministeriales con peso propio en el armado legislativo, los acuerdos previos de labor parlamentaria tienden a diluirse en el recinto. Esta falta de cohesión en las votaciones de pliegos sensibles no solo expone las dificultades de coordinación en el bloque oficialista, sino que obliga a las usinas de difusión estatales a activar mecanismos de control de daños para transformar un revés político específico en un triunfo normativo de alcance general.

En lo que constituyó un escenario caótico e inesperado para la bancada de La Libertad Avanza, el Senado de la Nación aprobó la postulación de María Verónica Michelli como jueza federal de La Plata. El pliego recibió el respaldo de 44 sufragios positivos, frente a 18 votos en contra y 2 abstenciones. El desenlace representó un revés directo para el presidente Javier Milei y la secretaria general Karina Milei, quienes pretendían vetar la candidatura de la magistrada debido a su vínculo familiar como cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. La votación general, dividida en cinco tramos tras intensas negociaciones, terminó otorgando el visto bueno a un paquete total de 74 nombramientos judiciales.

El desenlace de la jornada reconfigura las relaciones de fuerza en la Cámara Alta, dejando en evidencia las dificultades del Ejecutivo para mantener alineados a sus propios cuadros en debates de alta sensibilidad institucional.