Un informe de la consultora 1816 reveló que el 27% de los tomadores de préstamos dejaron de ser sujetos de crédito. El salto de la irregularidad no tiene precedentes desde la crisis de la Convertibilidad.
El deterioro sostenido en la capacidad de pago de los hogares impacta de forma directa en el canal de transmisión del crédito y la liquidez sistémica. Cuando la morosidad encadena casi dos años de alza consecutiva, se produce un fenómeno de exclusión financiera de los agentes económicos, lo que altera los modelos de riesgo de las entidades y restringe el financiamiento genuino, obligando al sistema a recalibrar sus tasas de corte ante la debilidad del consumo.
De acuerdo con el último reporte de la consultora 1816, basado en los registros de la Central de Deudores (Cendeu) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad en los préstamos a las familias volvió a incrementarse durante mayo de 2026, alcanzando al 12,7% frente al 12,1% registrado en abril. Esta dinámica negativa implica que 7 millones de personas quedaron marginadas para recibir asistencia bancaria o extrabancaria. La tendencia alcista golpeó a 26 de las 30 instituciones financieras más grandes del país, destruyendo la expectativa oficial de que la mora había tocado su techo durante el período estival.
A pesar de la gravedad del indicador, analistas privados estiman que el bajo peso del crédito en el PBI atenuará el impacto sobre el nivel de actividad económica global.

Más historias
Para pagar sueldos adeudados a 1.800 empleados, la cadena Toledo vendió una sucursal
«La recuperación económica todavía no llega a todos los sectores», reconoció Diego Santilli
Fondo de cesantía: Economía fijó las reglas para invertir los recursos que financiarán indemnizaciones