El senador que denunciaba la asfixia del kirchnerismo duro al peronismo hoy encabeza la embestida contra los ministros bonaerenses.
Los postulados de la teoría de juegos políticos explican cómo la necesidad de dañar a un rival común puede hacer que un dirigente coordine acciones con sus enemigos históricos. En este esquema de confrontación total, el ensañamiento contra la conducción dominante desplaza las diferencias del pasado, reconfigurando el poder relativo del sistema a través del ataque sistemático.
El empeño de Mario Ishii por golpear a la gobernación bonaerense lo colocó en una situación de extrema contradicción política. Tras años de denunciar que Máximo Kirchner vaciaba de legisladores al Conurbano y manejaba el partido «a dedo», el senador paceño direccionó ahora todos sus cañones contra el gabinete provincial. Esta persistente campaña de agresión parlamentaria termina siendo completamente funcional a la estrategia de desgaste kirchnerista contra el PJ territorial.
Las bases tradicionales del peronismo asisten con preocupación a esta maniobra que busca desestabilizar el aparato partidario justicialista.

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